miércoles, 10 de octubre de 2007

A propósito de los propósitos.

No pensaba escribir precisamente un post sobre el Che a propósito de sus 40 años de muerto, pero de nuevo soy una indefensa victima de la polémica. Él día de hoy checando los diarios en línea, me encontré en Milenio diario, un artículo que habla de eso mismo, la discusión generada entorno a la obra e imagen casi santificada de Ernesto Guevara de la Serna y de su concepción como ser casi perfecto y redentor. Personalmente me brincan dos ideas al leer los comentarios expuestos en dicho impreso y que a continuación exteriorizo:

Primera; siempre he desconfiado de la aureola de gloria incólume que se les imprime a ciertos personajes de la historia (y de la vida actual también), por lo tanto soy algo recelosa en quienes defienden fanáticamente esa perfección; por lo que sobra decir que no creo en la idealización sin reservas que de la vida del Che algunos realizan, pero no es sólo que lo crea per se, dos de sus biógrafos más conocidos en México (Paco Ignacio Taibo II, Jorge Castañeda) dan cuenta en sus trabajos de investigación, de muchos de los pasajes de su vida y toma de decisiones que no precisamente fueron actos concienzudos y racionales, que no necesariamente fueron acciones compasivas y despojadas del egocentrismos de un individuo, que reconocía su poder e influencia en los otros.

Segunda; es importante reconocer también, más allá de la dualidad terrenal del bien y del mal que todo hombre posee por el hecho de ser “humano” (pero que algunos prefieren ignorar) que el Che, es el icono de rebeldía más autentico que puede existir para más de una generación, que a mi ver es donde radica la perpetuidad simbólica de su imagen. Es innegable que Ernesto Guevara fue un ser aventurero, libre, con alto sentido de la justicia social, y amplio conocimiento de las atrocidades que se cometían en los pueblos de América Latina, los conoció en carne propia, los combatió y los hizo su bandera de guerra, por lo que tampoco creo que sea casualidad que hoy en día, un personaje salido del tercer mundo represente la rebeldía para el resto del orbe.

Hasta el final de sus días el Che ejerció la rebeldía como actitud de vida, fue congruente y hasta suicida, dicen algunos, al cultivar esa condición, no nos extrañe entonces que sea un estandarte para nuestras sociedades, tan faltas de ideales, tan huérfanas de seres románticos dispuestos a entregar la vida por lo que se cree es justo, tan sólo hoy decir que uno puede dar la vida por un ideal es una concepción que raya la locura. Sin embargo la época en que se fue confeccionando la leyenda de Guevara, también nos habla de un mundo convulsionado, cambiante y en algún sentido más utópico, que posibilitó el perdurable culto que en nuestros días hacemos de su vida y obra.


Esas serían para mi las dos percepciones a considerar para establecer un significado de lo que fue y sigue siendo Ernesto “Che” Guevara, un mito, un hombre con defectos y virtudes como cualquiera, pero que la historia y las circunstancias lo han colocado en un escaparate para ser condenado o venerado, que particularmente me llevó a conocer y descubrir otras realidades, otras banderas y otros ideales posibles…porque si son posibles.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El Che Guevara es un personaje de MTV en nuestros días, los jovenes no leen lo que el leía, no creen en lo que el pensaba, y quienes le levantaron estatuas, fueron quien en vida le dieron la espalda; rescatemos de el sólo la dignidad de pensar en los que menos tienen.

Nt dijo...

Chingón Fran...

Kal dijo...

Muy buen articulo. Estoy muy de acuerdo con "anonimo". No puedo decir algo que no hayas mencionado en este post.