miércoles, 3 de diciembre de 2008

Siempre se aprende algo nuevo.

Astillas.

"....Juan Castillo precisa de entrada que “para nada defiendo a Felipe”, pero sí el “haiga” como “palabra no castellana, pero históricamente mexicana”. En una documentada misiva a esta sección, difiere de quienes, desde una posición “culta”, desdeñan el antes mencionado vocablo, “sin conocer sus orígenes”. Castillo recuerda que además del catalán, el vasco y el gallego, en la España del castellano como lengua común del Estado se hablan la “valenciana, variante del catalán, y la extremeña o castúo, de la rama asturiana leonesa”. Extremeños fueron los principales conquistadores de América y los frailes franciscanos evangelizadores, de tal manera que de ellos aprendieron a hablar el nuevo idioma los mestizos e indígenas, tal cual lo usaban los patrones y los cultos misioneros: “de ahí aprendieron cientos de palabras que ahora llaman ‘incorrectas’, como: haiga, mesmo, naide, dotor, manque, güey, asina, trujo, pa, pos, semos, vide, lamber, endenantes, trompezar, abuja, bujero, quedrá, probe, juerza, lumbre, aluego, íbanos, fierro y muchas otras. Algunas de estas palabras siguen existiendo también en el aragonés y el andaluz, pero, como se trata de eliminarlas, se ridiculiza al que los habla, educando incluso a los hijos para que corrijan a sus padres. Lo correcto –por ser tan popular su uso, tanto en España como en Latinoamérica– sería llamarlas ‘aportaciones al castellano’, como se hace con los galicismos y anglicismos, pero nunca llamarlos barbarismos. Ejemplos de la utilización de este lenguaje –diferente, no inculto– se encuentran en: La Guaja, del poeta español Vicente Neira; La chacha Micaila, del zacatecano Antonio Guzmán Aguilera, y Por qué me quité del vicio, Pue que me rajara, Vete en güena hora y La probecita de Inacia, de Carlos Rivas Larrauri”.

Tomado de Astillero de Julio Hernandez. La Jornada.
http://www.jornada.unam.mx/2008/12/03/index.php?section=opinion&article=004o1pol

1 comentario:

Maribel dijo...

Claro, esto es totalmente cierto... soy mexicana y ahora estoy estudiando en Valencia, España, y de hecho aquí no se ridiculiza esa forma de hablar, pues es parte de la lengua valenciana (en este caso); sino todo lo contrario, la protegen y la siguen hablando entre los valencianos para evitar las mezclas con el catalán (principalmente) y el castellano. Así es que ahora comprendo mejor mi lenguaje cotidiano en México, y no corregiré cuando escuche que alguien dice una palabra "incorrectamente" o "barbarismo". Pues seguramente yo también los digo y no me doy cuenta... hasta ahora que estoy en Valencia, pues no me entienden algunas expresiones... jaja, qué cómico!